Menu
Advertencia
  • JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 119
¿Cómo cambia al cerebro la psicoterapia?

¿Cómo cambia al cerebro la psicoterapia?

Featured

 

Grupo Lamar Psicoterapeutas

Los resultados de la psicoterapia y los mecanismos de cambio que están relacionados con sus efectos, tradicionalmente se han investigado en los niveles psicológico y social, mediante la medición de cambios en los síntomas, habilidades psicológicas, en la personalidad, o el funcionamiento social. Muchos psiquiatras desafortunadamente también han mantenido una posición dualista en la que conciben que la psicoterapia es un tratamiento para trastornos de "base psicológica", mientras que la medicación es para los trastornos "base biológica".

Durante las últimas décadas, se ha hecho cada vez más evidente que todos los procesos mentales se derivan de los mecanismos contenidos en el cerebro. Esto significa que cualquier cambio en nuestros procesos psicológicos se refleja en cambios en las funciones o estructuras del cerebro. Las posturas reduccionistas sencillamente carecen de fundamentos porque hay evidencia cada vez más clara de que nuestras experiencias subjetivas afectan al cerebro.

Los cambios en el cerebro en relación con la experiencia, se han detectado en los niveles celulares y moleculares en animales utilizando diferentes enfoques experimentales. La llegada de los estudios de neuroimagen funcional, incluyendo la tomografía por emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética funcional (IRMf), han hecho posible el estudio de los cambios de los sistemas cerebrales a nivel sistémico (por medir los cambios en el flujo sanguíneo cerebral o metabolismo) y, cada vez más, también en el nivel molecular en el cerebro humano vivo.

Estudios cerebrales de nivel sistémico sobre los efectos de la psicoterapia

Se han publicado numerosos estudios sobre los cambios en el cerebro después de la psicoterapia para la depresión, trastornos de ansiedad y el trastorno límite de la personalidad. Un estudio que fue publicado hace casi 20 años, en 1992, en el cual los investigadores compararon la terapia conductual con el tratamiento con fluoxetina (medicamento antidepresivo identificado por su nombre comercial: Prozac). Ambas modalidades de tratamiento mostraron cambios similares en el cerebro, sobre todo en el núcleo caudado.

En resumen, este tipo de estudios sugieren que la terapia cognitivo-conductual, la psicoterapia psicodinámica y la psicoterapia interpersonal, altera la función cerebral en los pacientes que sufren de trastorno depresivo mayor, el trastorno obsesivo-compulsivo, ataques de pánico, trastorno de ansiedad social, fobias específicas, trastorno de estrés postraumático y el trastorno límite de la personalidad.

La mayoría de estos estudios han reportado cambios similares en el cerebro después de la psicoterapia y de la medicación. Sin embargo, algunos estudios recientes también han demostrado claras diferencias entre estas modalidades de tratamiento.

En un estudio realizado por Goldapple y sus colegas (2004), la respuesta al tratamiento de la terapia cognitivo-conductual en pacientes con trastorno depresivo mayor se asoció con un aumento en el metabolismo en el hipocampo y la corteza cingulada dorsal y disminucion en la corteza dorsal, ventral y la corteza frontal medial. Este patrón fue claramente distinto del patrón causado por la paroxetina, que incluye aumentos en el metabolismo de las áreas prefrontales y disminuye en el hipocampo y la corteza cingulada. En un estudio reciente de Salminen y colegas (2008), hubo claras diferencias entre la psicoterapia psicodinámica a corto plazo y la fluoxetina en pacientes con trastorno depresivo mayor.

De los cambios en el cerebro a los mecanismos de la psicoterapia

Además de sólo dar un informe de las conclusiones sobre los cambios cerebrales como resultado de la psicoterapia, algunos de estos estudios han hecho posible la construcción de modelos que explican los mecanismos detrás de los cambios que resultan de las diferentes psicoterapias. Estos modelos pueden ser comparados con las teorías psicológicas de estos diversos tipos de psicoterapia.

Muchas psicoterapias intentan mejorar la capacidad de los pacientes para resolver problemas, la auto-representación y la regulación de los estados afectivos. Las áreas del cerebro que juegan un papel en estas funciones incluyen la corteza prefrontal dorsolateral, ventral corteza cingulada anterior, dorsal anterior corteza cingulada, subregiones ventral y dorsal de la corteza prefrontal medial, la corteza cingulada posterior, precuneus, corteza insular, amígdala, y la cortezaprefrontal ventrolateral.

Por ejemplo, el mecanismo detrás de la eficacia de la terapia cognitiva para pacientes con trastorno depresivo mayor puede ser a través de un aumento en la función prefrontal, que está implicada en el control cognitivo, mientras que los medicamentos antidepresivos funcionan de forma más directa en la amígdala, que está implicado en la generación de emociones negativas.

Una de las principales hipótesis se refiere a que la psicoterapia psicodinámica puede funcionar para desarrollar una regulación más eficaz de las estructuras límbicas hiperexcitables por los sistemas de control prefrontal, es decir que la persona desarrolla una mayor capacidad para regular y controlar de modo consciente sus emociones y sus reacciones afectivas. Los resultados de un estudio realizado por Beutel y sus colegas (2010), están en consonancia con esta hipótesis y demuestran tanto una desactivación frontal y una hiperactivación de la amígdala-hipocampo localizada en pacientes sintomáticos con trastorno de pánico. Cuando los síntomas de pánico y los niveles de ansiedad se redujeron después del tratamiento, la desactivación frontal y la hiperactivación de la amígdala-hipocampo se normalizaron.

La hiperactivación afectiva es el sello distintivo de la Personalidad con Trastorno Límite. Esto significaría que la psicoterapia conduce a una disminución en la actividad en relación a los estímulos emocionales en las áreas del cerebro que sirven estas funciones. Esto fue un hecho que encontró en el estudio de Schnell y Herpertz (2007), cuyos resultados sugieren que, después del proceso psicoterapéutico, hay una disminución de la respuesta hemodinámica a los estímulos negativos en la corteza cingulada anterior del lado derecho, la corteza cingulada temporal y posterior y la ínsula izquierda. Es decir, se encontró que las regiones del cerebro encargadas de la respuesta emocional funcionaban de un modo más cercano a la normalidad, reflejo de la disminución de la hiperreacción de las personas con Trastorno Límite de la Personalidad.

Aunque todavía arrojan resultados preliminares, los estudios que utilizan técnicas de neuroimagen para medir los cambios causados por la psicoterapia llevarán, en el largo plazo, a una comprensión más precisa de cómo funcionan las diferentes psicoterapias. Esto puede conducir a un desarrollo en el que los modos específicos de psicoterapia puedan ser diseñados para actuar sobre los circuitos cerebrales específicos. Además, la investigación neurobiológica puede ayudar a refinar las teorías psicológicas sobre los procesos de cambio. Desarrollando así modelos y técnicas que complementen los enfoques actuales en psicoterapia.

 

Referencias

Beutel, M.E., Stark, R., Pan, H., et al (2010) Changes of brain activation pre- post short-term psychodynamic inpatient psychotherapy: an fMRI study of panic disorder patients. Psychiatry Research, 184, 96-104.

Gabbard, G.O. (2000) A neurobiologically informed perspective on psychotherapy. The British Journal of Psychiatry, 177, 117-122.

Kandel, E.R. (1998). A new intellectual framework for psychiatry. The American Journal of Psychiatry, 155, 457-469.

Goldapple, K., Segal, Z., Garson, C., et al. (2004). Modulation of cortical-limbic pathways in major depression: treatment-specific effects of cognitive behavior therapy. Archives General Psychiatry, 61, 34-41.

Schnell, K. & Herpertz, S.C. (2007). Effects of dialectic-behavioral-therapy on the neural correlates of affective hyperarousal in borderline personality disorder. Journal of Psychiatry Research, 41, 837-847.

Salminen, J.K., Karlsson, H., Hietala, J., Kajander, J., Aalto, S., Markkula, J., Rasi-Hakala, H.& Toikka T. (2008). Short-term psychodynamic psychotherapy and fluoxetine in major depressive disorder: a randomized comparative study. Psychoter Psychosom, 77(6), 351-357.

back to top

Convocatoria

Invita a psicoterapeutas dedicados a la investigación clínica a que publiquen en el Número 7 de la revista electrónica, de acuerdo con las siguientes bases:

Te gustaría saber más al respecto

Image block