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Deprivación y delincuencia en la obra de Donald Winnicott

Deprivación y delincuencia en la obra de Donald Winnicott

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Antonio Penella Jean

 

Donald Winnicott, fue un médico pediatra y psicoanalista que nació en Plymouth, Inglaterra el 7 de abril de 1896 y falleció en Londres el 25 de enero de 1971 a los 75 años.

En 1923, a los 27 años, fue nombrado médico asistente en el Paddington Green Children's Hospital, puesto que conservó durante cuarenta años. Se convirtió en miembro asociado de la Sociedad Psicoanalítica Británica en 1934. Durante los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial, fue consultor del plan del gobierno para la evacuación de niños y jóvenes en Londres. Fue director del Departamento de Niños de la Clínica Psicoanalítica de Londres y se desempeñó como presidente de la Sociedad Psicoanalítica Británica durante los periodos de 1956-1959 y de 1965-1968.

Después de la Segunda Guerra Mundial, pronunció ante magistrados una conferencia en la que sintetizó su postura ante la delincuencia juvenil, planteó que la delincuencia está relacionada en su inicio con la falta de una vida hogareña, a continuación hace una introducción al psicoanálisis a partir del concepto del Inconsciente y explica al aparato judicial que existe una concepción del delito que más que una acción sin razón, es un comportamiento con motivos inconscientes.

La postura de Winnicott es práctica, permite ubicarse ante la problemática criminal y delictiva sin sentimentalismos y sin sobreponerse a la labor judicial, cuya función es castigar en relación a la patología de los jóvenes delincuentes, comprende al delito como una "enfermedad psicológica"; aunque el diagnóstico psicopatológico de los delincuentes es variable. La estructuración subjetiva del delincuente juvenil tiene su equivalente en la infancia normal, en el ámbito de la familia. En un momento de su desarrollo como persona social, el niño puede jugar y romper con todo lo que hay en casa, pero luego necesita de la figura del padre, necesariamente estricta y fuerte pero también afectuosa para que recupere sus impulsos de amor, la culpa y el deseo de reparar; cuando la estructura del hogar fracasa, el niño antisocial busca una estabilidad externa un poco más lejos, apela a la sociedad en lugar de recurrir a la familia o a la escuela. Cuando un niño roba fuera de su hogar busca a su madre con un sentimiento de frustración y, al mismo tiempo, se dirige a una autoridad paterna que ponga límites a las consecuencias de su conducta impulsiva. Si esto no ocurre, el delincuente se torna más inhibido para amar, despersonalizado y deprimido, quedando paulatinamente incapacitado para sentir, excepto la realidad de la violencia.

Si el robo es un medio para el joven que busca algo con la esperanza de hallarlo, entonces, la delincuencia indica que aún queda alguna esperanza. Por ello, un niño que se comporte de manera antisocial no está siempre enfermo; muchas veces, la conducta antisocial puede ser una llamada de auxilio enviada hacia personas fuertes, cariñosas y seguras para el menor. Winnicott considera que la terapia personal puede ser beneficiosa para completar el desarrollo emocional y la integración de la personalidad, sin embargo, es necesario que simultáneamente se dé la provisión de un ambiente firme y estable para que el tratamiento tenga éxito. En esta concepción reside su teoría de la delincuencia, es una enfermedad de niños normales perturbados por el medio del que provienen, o que hace a la delincuencia un trastorno del medio.

En el artículo "La tendencia antisocial" de 1965, y en la conferencia "La delincuencia juvenil como signo de esperanza" en 1967, amplió y enriqueció sus conceptos. Con relación a los niños antisociales sin respaldo familiar adecuado, propuso el concepto de "deprivación", para explicar el origen de su tendencia antisocial, es una deprivación original que causa ansiedades impensadas y confusiones que se intentan anular a través de actos delictivos, efectivamente, la tendencia antisocial no es un diagnóstico, se puede encontrar en diferentes estructuras clínicas, surge a cualquier edad y no proviene exclusivamente de los problemas sociales o culturales.

Existen dos orientaciones que implican una forma de autocuración en la tendencia antisocial: la búsqueda de objeto y la destrucción. Una representada por el robo, en el que el niño busca algo y al no encontrarlo lo busca en otro lado, si tiene la esperanza de hallarlo; la segunda, cuando el niño busca la estabilización provocando reacciones ambientales, valiéndose en particular de la destructividad. La tendencia antisocial se caracteriza por tener un elemento que impulsa a darle gran importancia al ambiente, asimismo, desde un enfoque clínico, la tendencia antisocial supone una esperanza que se puede definir como "la capacidad que tienen los síntomas de causar fastidio". La fenomenología de la conducta antisocial en los varones es el robo, en las mujeres se expresa en la prostitución, la cual trae beneficios secundarios como la obtención de dinero.

Tanto en la conducta antisocial como en la delincuencia, es difícil precisar el grado de diferencia entre ambas, aunque comparten en su inicio un "complejo de deprivación". El niño deprivado puede convertirse en un delincuente y también en un psicópata. Si no se comprende el acto antisocial como una llamada de ayuda, los beneficios secundarios se vuelven cada vez más importantes y se hace más difícil advertir, aunque aún esté presente, la solicitud de ayuda reveladora de la esperanza que alienta en los antisociales.

En función del tratamiento Winnicott concluye que la terapia individual sólo es eficaz si es complementaria con una asistencia ambiental especializada. Las psicoterapias y el psicoanálisis no sirven para el tratamiento de la tendencia antisocial sino para complementar la estabilidad de un nuevo suministro ambiental y así sustituir el hogar que faltó. Sin embargo, frente a los impulsos inconscientes con los que el paciente intenta provocar que alguien lo ayude, Winnicott propone soportar el impacto mediante la transferencia fuera del marco analítico. Finalmente, en relación con las separaciones tempranas y la deprivación en forma simple, Winnicott manifestó, que "ser un niño no querido, ser pasado de una persona a otra en los primeros meses de vida, predispone a la enfermedad antisocial".

 

Referencias

Winnicott, D. (1993). El impulso a robar. En  El niño y el mundo externo. Buenos Aires: Hormé.

Winnicott, D. (1998). El delincuente y el transgresor habitual. En  Acerca de los niños. Buenos Aires: Paidós.

Winnicott, D. (1999a). La delincuencia como signo de esperanza. En Deprivación y delincuencia. Buenos Aires: Paidós.

Winnicott, D. (1999b). La psicoterapia de los trastornos del carácter. En Deprivación y delincuencia. Buenos Aires: Paidós.

Winnicott, D. (1999c). Albergues para niños en tiempos de guerra y paz. Deprivación y delincuencia. Buenos Aires: Paidós.

Winnicott, D. (1999d). Algunos aspectos psicológicos de la delincuencia juvenil. En Deprivación y delincuencia. Buenos Aires. Paidós.

Winnicott, D. (1999e). La tendencia antisocial. En Deprivación y delincuencia. Buenos Aires, Paidós.

 

 

Last modified onLunes, 31 Octubre 2016 05:14
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