Menu
John Bowlby y la Delincuencia

John Bowlby y la Delincuencia

Featured

Antonio Penella Jean

 

Edward John Bowlby fue un psiquiatra y psicoanalista que nació el 26 de febrero de 1907 en Londres y murió el 2 de septiembre de 1990, en SkyeBall, Escocia, a los 83 años.

Fue miembro del grupo de los Independientes, era especialista en Psiquiatría Infantil y director de la afamada Tavistock Clinic de Londres, así como uno de los grandes personajes del psicoanálisis británico. Fue consultor de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus aportaciones fueron significativas para la declaración mundial de los derechos del niño.

Su trabajo como investigador fue amplio y se rindió siempre ante las evidencias de sus estudios, lo que lo ha hecho ser reconocido como un pensador original y dedicado en el desarrollo del niño y a menudo lo llevó a plantear serias controversias en el mundo psicoanalítico al generar tesis novedosas y audaces acerca de la separación temprana y sus efectos en el duelo y la formación de la personalidad del niño. Con sus últimos trabajos en torno al apego desarrolló una teoría psicopatológica aún vigente.

A partir de 1940, encabezó una investigación acerca de los jóvenes abandonados cuyos resultados influenciaron globalmente al tratamiento psicoanalítico del hospitalismo, la depresión anaclítica, las carencias maternas y la prevención de la psicosis. Para Bowlby, la delincuencia es un problema psicológico, sin descartar las variables sociológicas y económicas como un problema total. Estimó que el papel del ambiente en la etiología de las neurosis y el carácter neurótico, es fundamental en el origen de estas patologías, ya que el ambiente emocional del hogar del niño es fundamental. Ni las condiciones de vivienda, ni la situación en la escuela, así como tampoco la alimentación, o la religión son factores concluyentes. Lo más importante es la historia de la relación del niño con su madre y las circunstancias que han rodeado las separaciones de éstos, en las condiciones del ambiente temprano.

Bowlby emplea la frase "relación rota madre-niño", que durante los tres primeros años de vida deja huellas permanentes en la personalidad del infante, aquellos quienes han sufrido estas separaciones se desarrollan como niños introvertidos y aislados, sin capacidad para crear lazos libidinales, ni establecer relaciones emocionales genuinas con los demás. Estas conclusiones se derivan de un estudio en el que observó a dieciséis ladrones y en catorce casos de ellos comprobó la existencia de este comportamiento asociado a la ruptura temprana de la relación madre-hijo.

Estimó que esta influencia era básica para establecer un cuadro clínico de delincuencia juvenil, sin embargo también hay casos de menores que son agresivos, ansiosos y culpables en los que no aparece una ruptura clara como la señalada; en estos casos lo que se detectó fue una actitud emocional de la madre hacia el niño determinada por comportamientos ambivalentes y hostilidad inconscientes que acarrean la formación de un Superyó severo en el niño tal como lo plantea la teoría de Melanie Klein. De esta forma Bowlby estima que el origen del carácter delincuente se reduce básicamente a la relación emocional del niño respecto a las actitudes inconscientes de la madre y los traumas tempranos, esto es hacia las relaciones de objeto.

Cuatro años más tarde, en 1944, publicó otra investigación amplia que tuvo una duración de tres años, la llevó a cabo entre ladrones juveniles de diez a quince años de edad, la muestra estuvo formada por cuarenta y cuatro sujetos, que robaban de manera persistente o variable y fueron comparados con cuarenta y cuatro individuos del grupo control que no presentaban conductas delincuentes. Analizó otras variables como edad, coeficiente intelectual, estado económico y psicopatología, estudió el tipo de robo cometido y llevó a cabo una historia clínica individual amplia y profunda.

Sus resultados arrojaron la existencia de seis categorías de carácter: normales (robo a familiares), presionados (introvertidos y de personalidad depresiva generalizada), circulares, (depresión con coexistencia de vanidad), hipertímicos, (hiperactividad, jactancia y tendencia al desafío y burla hacia la autoridad, los subdividió en histéricos, alegres y agresivos), inexpresivos, (carentes de afectos en forma notable, insensibles, inexpresivos, solitarios y vagabundos), y esquizoides, (esquizofrénicos). En la comparación del grupo control con los tipos de carácter encontró catorce casos de inexpresivos en ladrones y su ausencia en el grupo control resultó significativa estadísticamente y coincidió en que los inexpresivos habían sufrido separaciones prolongadas durante la infancia.

Al comparar los tipos de carácter y el tipo de robos, que también se clasificó en cuatro tipos según la intensidad y la frecuencia de los hurtos, el resultado fue que los inexpresivos presentaban el tipo de mayor gravedad en cuanto a la persistencia del robo y la causa especifica se encontró en el hecho de haber sufrido separaciones tempranas patológicas e intensas.

En cuanto a la nomenclatura psiquiátrica de los trastornos, sostiene que el término de personalidad psicopática, tiene poco valor porque se aplica a numerosos caracteres que son similares en forma superficial, pero muy diferentes en la psicopatología. Lo mismo se puede decir en cuanto al desarrollo moral deficiente o la amoralidad, pues en el comportamiento antisocial las sensaciones morales están inhibidas pero no siempre ausentes y representan un reto al sentimiento de culpabilidad. El término "inferior psíquico constitucional", como contraste al de "psicopatía activo antisocial", es poco científico, indeseable y falso pues cubre un sentido muy amplio.

En relación a la etiología en el desarrollo de la delincuencia, Bowlby aisló tres factores causales, presentes en la mayoría de los casos, los genéticos (enfermedades mentales de padres o abuelos), el ambiente familiar temprano y la actitud emocional de los padres (separaciones tempranas y prolongadas del niño de la madre, efectos sobre el niño de una madre ambivalente y hostil o la aversión del padre), y el ambiente actual (eventos traumáticos recientes).

El uso de la estadística arrojó algunos datos consistentes, como que en ladrones presionados (introvertidos, de personalidad depresiva generalizada) y circulares (depresión en coexistencia con vanidad), las madres ambivalentes y los traumas recientes fueron los factores principales.

En los ladrones hipertímicos, (hiperactividad, jactancia, tendencia a burlarse de la autoridad) subdivididos en histéricos, alegres y agresivos, presentaron madres ambivalentes. Sin embargo, para que estos datos posean mayor validez y evitar la ambigüedad es preciso obtener una historia completa y detallada del entorno infantil que rodeó al sujeto y de las reacciones familiares que tenían lugar. De otra manera, las aportaciones estadísticas podían ser poco concluyentes. Bowlby estimó que es relevante que un niño que ha sido desprendido de su entorno y es dado a otras personas o a extranjeros, puede ser un factor precipitante en la etiología de la delincuencia; también las experiencias traumáticas como la muerte de los familiares más cercanos son experiencias intensas y pueden tener un efecto desfavorable como depresión y conductas desafiantes.

La conclusión general y amplia sigue siendo que en gran medida en los jóvenes delincuentes inexpresivos, su condición delincuente es atribuible a la separación prolongada de sus madres, por ello su propuesta de que la prevención provendría de la detección de las separaciones tempranas y de una intervención terapéutica antes de los cinco años. Su estudio culminó con un análisis detallado del joven delincuente inexpresivo y de la joven prostituta, estas caracterologías se distinguen por la ausencia de inhibición y control de los impulsos agresivos y por la carencia de desarrollo del Superyó, así como de una incapacidad extrema para sentir y expresar amor, es decir, para establecer relaciones objetales funcionales.

En estos jóvenes se aprecia que sus relaciones interpersonales son conflictivas pues se les dificulta manejar sus reacciones emocionales en situaciones difíciles, se les hace complejo percibir, etiquetar, expresar, regular y controlar sus afectos y emociones. La afectividad suele ser ambivalente y con poca capacidad de auto regulación por lo que frecuentemente se ven desbordados, muestran índices elevados de ansiedad, depresión y estrés, lo que les complica la resolución de las tareas evolutivas de la adolescencia, tienen altas tasas de trastorno de conducta como la actividad delictiva y el abuso de sustancias.

En los individuos con antecedentes y comportamientos delictivos se ha encontrado que existe una baja capacidad de reflexión en los relatos de apego, lo que sugiere que existe un Self poco mentalizante hacia las víctimas aunque pueden ser concientes de las reacciones emocionales de sus compañeros de pandilla e hipersensibles a los estados emocionales de los profesionales de la salud mental. Se podría señalar que presentan una escisión de la capacidad reflexiva de la interacción interpersonal que no está generalizada hacia los otros.

 

Referencias

Amamaniti, M. & Sergi, G (2003), Clinical Dynamics During Adolescence: Psychoanalitical and attachment perspectives. Psychoanalytic Inquiry, 23 (1), pp. 54-80.

Auping, B.J. (2010). Una revisión de la teoría psicoanalítica a la luz de la ciencia moderna. México: Plaza y Valdés.

Bowlby, J. (1940). The influence of early environment in the development of neurosis and neurótic character". Int. J.Pstcho- Anal, 25, 154-178.

Bowlby, J. (1944), Forty-four juveniles thieves: Their character a and Home- Life(II). Int.J.Psycho-Anal, 25, 19-53.

Bowlby, J. (1960). Separation Anxiety. Int.J. Psychoanal-Anal, 41,  89-113.

Ducharme, J., Doyle, A.B. & Markiewicz, D. (2002), Implications of attachment security for adolescents' interpersonal habitue with parentes and peeres. Journal of Social and Personal Relationships. , 19, 203-231.

McElhaney, K.B., Allen, J.P., Stephenson, J. C. & Hare, A.L. (2009). Attachment and autonomy during adolescence. En Lerner, R. Y Steinberg, L. (Eds.) Handbook of a Adolescent Psychological [pp.358-403. Hoboken, NJ: John Wiley y Sons, Inc.

Mollo, J.P. (2010). Psicoanálisis y criminología: estudios sobre la delincuencia. Buenos. Aires: Paidós

 

Oliva, D. A. (2011). Acción psicológica, 8, 2.

Last modified onSábado, 16 Julio 2016 20:16
Rate this item
(2 votes)

Convocatoria

Invita a psicoterapeutas dedicados a la investigación clínica a que publiquen en el Número 7 de la revista electrónica, de acuerdo con las siguientes bases:

Te gustaría saber más al respecto

Image block