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Algunos cambios sociodemográficos y su impacto en las configuraciones familiares

Algunos cambios sociodemográficos y su impacto en las configuraciones familiares

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 Cintia Aguilar Delgadillo

 

México ha experimentado diversos cambios derivados de la entrada del capitalismo neoliberal en la década de los ochenta del siglo XX. El impacto se caracteriza por la validez nacional e internacional del país, que brinda la competitividad necesaria para la consolidación y la modernización del mismo, pero a su vez ha generado empobrecimiento y exclusión por los cambios en la cobertura de la protección social hacia la población.

Dicha situación refleja un estancamiento en la capacidad para la reducción de la pobreza, ya que el crecimiento económico no repercute ni en mejoras para la redistribución de las riquezas, ni en aumento del empleo. En este sentido, el papel de la pobreza no sólo es una condición económica, sino también la ausencia de oportunidades en la sociedad, en cuanto a salud, educación, productividad y empleo, que también impacta en el fenómeno familiar y lo hace sumamente complejo, pues se ven modificados sus valores, sus características y por lo tanto la realidad a la que se enfrenta  (Leñero, 2015; Ordaz, Monroy, y López, 2010).

Características psicosociales de la población mexicana

Los datos censales del 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2012, 2014) señalan que en México la mayoría de los hogares son familiares (90.5%) y el 97.3 de la población que reside en el país forma parte de ellos. Se presentan tres tipos de hogar, clasificados de acuerdo a la relación de parentesco que existe entre sus miembros (ver cuadro 1).

Cuadro1. Tipos de hogar familiar de acuerdo al INEGI

Hogares Nucleares (70.9%)

Hogar monoparental. El jefe de familia vive sólo con sus hijos

Hogar biparental. El jefe de familia convive con sus hijos y cónyuge.

Hogares Ampliados (26.6 %)

Incorporación para residir de parientes en hogares nucleares.

Hogares Compuestos (1.5%)

Incorporación para residir en hogares nucleares de personas que no tienen parentesco con el jefe del hogar.

 El 9.3 % pertenece a hogares considerados como no familiares de los cuales el 94.6% pertenece a hogares unipersonales (personas que viven solas) y el 5.4% a corresidentes (grupos de personas que no tienen parentesco con el jefe del hogar).

El 77.7% de hogares familiares tienen como jefe –persona más importante del grupo, con mayor autoridad en la toma de decisiones o el principal soporte económico a un varón. El 64.3% se encuentra en un rango de edad entre 12 y 49 años. La edad promedio de los hombres que dirigen un hogar familiar es cuatro años menor que las mujeres que asumen esta misma condición.

En relación a las mujeres que fungen como jefas de familia, se les asocia con la disolución conyugal o ausencia del cónyuge. Tres de cada diez (28%) están separadas o divorciadas y el 28.7% se encuentra unida (casada o en unión libre); en el 31.4% de estos casos el cónyuge no reside en el hogar. Existe ausencia del cónyuge en 78.4% de los hogares con jefatura femenina. Mientras en la proporción de hombres que dirigen un hogar familiar es de 94.4% y sólo el 3.6 están separados, divorciados o viudos y el 1.9% se mantiene soltero.

 

Participación económica

La participación económica de las jefas que dirigen un hogar familiar es del 49.7 %, y se muestra una mayor presencia femenina en el mercado laboral de las mujeres con un rango de edad entre 30 y 49 años (66 %). En los hombres la tasa de participación económica es del 88.4%, su participación laboral aumenta en un 90%  en edades entre 15 y 54 años.

En el 45% de los hogares familiares sólo un integrante se inserta en el mercado laboral (población ocupada), en  el 31.3%  son dos los que cumplen con esta condición,  y en el 15% son tres los que se insertan en el mercado laboral; sólo en 8.6% ninguno de sus integrantes forma parte de la población ocupada. La proporción de hogares familiares con jefatura masculina que cuenta con dos o más de sus integrantes laborando (47.3%) es mayor que en los hogares con jefatura femenina (42.9 %).

Los adultos mayores (60 años y más) representan una significativa proporción en la participación económica (43%), siendo mayor la participación de los hombres (55%) que de las mujeres (16.1).

Organización y estructura

Los cambios en la fecundidad y la mortalidad han provocado un proceso de envejecimiento de la población. A partir del año 2000 disminuyó el tamaño promedio de los miembros por hogar, y la composición por edad de los integrantes del hogar se vio afectada, de manera que pueden convivir varias generaciones en el mismo hogar (76%) tanto personas en edad reproductiva como población dependiente (menores de 15 años o mayores de 59 años); en el 20% de los hogares familiares no hay niños menores de 15 años, ni población de 60 años y más; el 4% no cuenta con personas en edad reproductiva  (INEGI, 2012; CONAPO, 2015).

La organización familiar tiene características variables según la cultura en la que se desenvuelve. Las tareas entre los integrantes de la familia se asocian con el rol que es asignado dentro del grupo. En México por lo general, el esposo es quien maneja el dinero, y la esposa es quien sirve y atiende al esposo. De modo que las tareas del hogar, el cuidado de los niños y enfermos, recaen  directamente  en las mujeres de acuerdo con la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT) en el 2009, las jefas de familia dedican en promedio 9.3 horas a la semana para la limpieza de la vivienda y 22.9 horas al cuidado de niños. En relación a los hombres, dedican el 3.5 para limpieza de vivienda y 11.8 horas para el cuidado de los niños (INEGI, 2012; Pérez, 2012).

Educación

La situación económica también se refleja en la alfabetización y analfabetismo ya que las familias de bajos recursos suelen privilegiar el trabajo antes que la educación, es así que en el 1.8% de los hogares familiares existe al menos un niño de 8-14 años de edad que no sabe leer ni escribir y en el 28.5% de estos casos los padres son analfabetas. Los jóvenes de 15 a 19 años que no saben leer y escribir representa el 1.8%, pero el porcentaje de analfabetismo de los jefes de familia es superior (43.8%).

Problemáticas    

Los cambios demográficos, económicos, sociales y culturales ocurridos en México durante las últimas décadas sin duda impactan en la organización y composición de las familias, ya que ante los cambios de su entorno se ven obligadas a poner en práctica diversas estrategias para enfrentar las problemáticas que se presentan.

Entre las principales situaciones que impactan a las familias, se encuentran las dificultades económicas y el desempleo, pues esto a su vez genera problemáticas especificas en cada familia, pero que podrían englobarse en la necesidad de la inclusión laboral de más miembros de la familia y los retos que esto conlleva.

Por un lado la participación económica favorece la satisfacción de necesidades instrumentales de la vida cotidiana (comida, techo, estudio), pero por otro lado la participación económica de más integrantes de la familia, como lo es en el caso de las mujeres, modifica los intereses y actividades en que ocupa su tiempo. En este sentido, las mujeres asignan menor tiempo a la vida reproductiva, la crianza y el cuidado de los hijos, creando así simetría en las relaciones de pareja en donde resaltan coaliciones de intereses entre la responsabilidad familiar y la libertad personal, ya que surge una lucha de hombres y mujeres por tratar de encontrar un equilibrio entre el trabajo, la familia, el amor y el matrimonio.

Esto lleva a contradicciones en los roles de género tradicionales, pues lo que antes se asignaba implícitamente (tareas domésticas a la mujer; proveedor económico al hombre), ahora es importante hablarlo, razonarlo y negociarlo, generando sentimientos de frustración e inadecuación para hombres y mujeres.

El impacto de ello en las relaciones familiares mexicanas se evidencia en una serie de incrementos en el índice de rupturas matrimoniales y divorcios, la proliferación de familias reconstituidas, el incremento de relaciones extramaritales y la cohabitación, ocasionando un incremento en el número de personas que viven solas y de hogares donde solo reside una mujer con sus hijos (CONAPO, 2015; Montalvo, Espinosa & López, 2013; Ordaz, et al., 2010; Salazar, 2007). Mientras tanto, en los más jóvenes se genera un desequilibrio en cuanto al establecimiento de límites, pues las figuras de autoridad antes claras y definidas, ahora se ven desplazadas (Rodríguez, 2010).

La situación económica también revela la necesidad de migrar a otros países, situación que obliga a que algunos miembros de la familia vivan separados la mayor parte del tiempo, lo que puede generar resentimientos y quiebre familiar (Ariza, en Relatoria 2009). Hablar de familia en el tiempo-espacio de la migración, significa verbalizar la ausencia, la falta y la transgresión a las normas en las que se basa (Bensalh, 1993, citado por Andolfi, 2003). Es un estar constante entre dos fases de una realidad que se trata de domesticar. Por un lado con la necesidad de adaptarse y desarrollarse en el lugar donde se reside, pero por otro lado el deber de no olvidar su país de origen.

En este panorama es que las familias han desarrollado una diversidad de formas familiares para enfrentar las crisis económicas y las problemáticas derivadas de éstas.

Familias: de la “normalidad a la plurinuclearidad”

Para  hacer referencia a las estructuras familiares contemporáneas es preciso definir a la familia como un sistema relacional complejo de desarrollo y de satisfacción de necesidades en constante transformación, que a su vez constituye un contexto de pertenencia fundamental para el desarrollo del individuo (Andolfi, 1985, 2003; Fruggeri 2005; Macías, 2012).

Las familias constituyen identidades complejas, multiprocesuales y multiformes (Fruggeri, 2005):

  • La complejidad de los grupos familiares se caracteriza por la co-emergencia de diferentes procesos (pertenencia, autonomía, protección, exploración, conexión,  identidad, sostén, separación y desvinculación). Es decir, el contexto familiar establece un grupo de pertenencia para el individuo, pero a su vez es responsable de promover el involucramiento hacia diversos contextos interpersonales y sociales.
  • La multiprocesualidad en las familias se refiere a la activación de procesos que se pueden describir a diferentes niveles y de acuerdo a diferentes dimensiones: de procesos interactivos y simbólicos, relativos a los individuos, al grupo en su totalidad, o al grupo como parte de una comunidad social más amplia.
  • La multipicidad, enfatiza la variedad de transformaciones registradas en las familias en cuanto a estructuras y procesos familiares.

Las transformaciones familiares derivan entonces en el pasaje de una perspectiva normativa y de cultura de la desviación ─modelo único de familia  (nuclear conyugal),  que se compone de una pareja heterosexual y con hijos biológicos─ a una perspectiva pluralista, es decir a una expresión de la cultura de la diferencia (Fruggeri, 2001, 2005; Leñero, 2015).

El cuadro 2, resume las principales estructuras y configuraciones familiares como una propuesta de la diversidad familiar, en ningún momento se pretende hacer generalizaciones rígidas que limiten mirar especificidades y particularidades de las familias (Andolfi, 2003; Fruggeri, 2001, 2005; Macías, 2012):

 

Cuadro 2. Propuesta de la diversidad de configuraciones y estructuras familiares

Familia

Características

Nuclear conyugal

Son los padres e hijos engendrados por ellos.

Reconstituidas

Familias conformadas  por dos personas provenientes, las dos o una de otro matrimonio, que viven juntos con los hijos nacidos en el matrimonio precedente y tal vez con los hijos nacidos en este mismo matrimonio (post-separación, post-viudez y post-soltería).

Monoparentales

Familias conformadas por un solo padre y al menos un hijo.

 

De hecho (concubinato)

Forma de convivencia como los cónyuges, pero sin matrimonio y por lo tanto sin las consecuencias jurídicas que ello conlleva.

Unipersonales

Personas que viven solas (jóvenes solteros, adultos separados o divorciados, ancianos viudos).

Parejas homosexuales

Formadas por gays y lesbianas, que eligen hacer vida en pareja, como un modo de vivir plenamente su identidad.

Inmigrantes

Núcleo familiar que se traslada a un nuevo ambiente, sometidos a las exigencias de la sociedad de origen y la sociedad que los recibe.

Parejas  mixtas (interculturales o interétnicos)

Formadas por matrimonios mixtos (entre un individuo autóctono y un individuo extranjero, en un contexto de migración).

Adoptivas

Conformadas por parejas o familias que decide adoptar  un niño.

 

La diversidad de las familias concierne entonces a la singularidad que cada una tiene para garantizar funciones familiares fundamentales, independientemente a la estructura o composición familiar, es decir, la realización de funciones como el cuidado y la protección, enseñar el sentido de los límites, favorecer la pertenencia y la autonomía, negociar los conflictos y las divergencias, desarrollar la capacidad para compartir los estados emocionales, superar la incertidumbre y saber desapegarse de sus diferentes integrantes (Castellanos, 2004; Fruggeri, 2006). Tanto el individuo como la familia pueden cumplir o no con sus funciones y con el fortalecimiento de habilidades, pero de hacerlo favorecerá el desarrollo de ambos (Macías, 2012).

De este modo, es imposible hablar de un tipo de familia mexicana, pues existe una multiplicidad de familias, diferentes unas de otras en cuanto a complejidad, contextos y necesidades; es evidente que los cambios sociodemográficos impactan en la organización y la estructura familiar, y por ende en las problemáticas que se presentan.  Es por ello que los profesionales de salud estamos obligados a ampliar el panorama respecto a los procesos, las estructuras y las dificultades de las familias, pues éstas se encuentran en transformación constante.

 

Referencias

Andolfi, M. (2003). Manual de Psicología relacional: la dimensión familiar. Colombia: La silueta.

Andolfi, M. (1985). Terapia Familiar. Barcelona: Paidós.

Castellanos, F.,  Guzmán, S., López, T., Gómez, J. (2004). La familia del menor infractor. México: Reintegra.

 

CONAPO. (2015). Capítulo VI: Las transformaciones y retos que enfrenta la familia en México. En Informe de Ejecución del Programa de Acción de la Conferencia internacional sobre la población y desarrollo, 1994-2009. Recuperado de: http://conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/Resource/205/1/images/Cap06.pdf

Fruggeri, L. (2005). Diverse normalita: psicología delle relazioni familiari. Roma: Carocci editore.

Fruggeri, L. (2001). Los conceptos de mononuclearidad plurinuclearidad en la definición de familia. Revista del Centro Milanese di Terapia della Famiglia, 8, 11-22.

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, INEGI (2012). Estadísticas a propósito del día de la familia mexicana. Recuperado de www.inegi.org.mx

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, INEGI (2014). Estadísticas a

propósito del día de la familia mexicana (2 de marzo). Recuperado de: http://www.canacintraem.org.mx/boletines/2014/boletin19/images/boletin%20No%2018-dia%20intern%20de%20la%20familia_15may.pdf

Leñero, O., L (2015). Realidades familiares y la crisis del modelo nuclear-conyugal en los países latinoamericanos. Recuperado de: http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2106/14.pdf

Macías, R. (2012). Entendiendo y tratando el corazón de la familia: un modelo dinámico,

sistémico, integrativo. México: El saber Instituto

Montalvo J.,  Espinosa M. y  Pérez A. (2013). Análisis del ciclo vital de la estructura familiar y sus principales problemas en algunas familias mexicanas. Alternativas en Psicología, XVII(28),  73-91.

Ordaz, G., Monroy, L. y López M. (2010). Hacia una propuesta de política pública para

familias en el Distrito Federal. México: Índice social.

Pérez, P. D. (2012). Psicología del Mexicano. México: Red Tercer Milenio.

Relatoría. (2009). Seminario Familias en el siglo XXI: Realidades diversas y políticas públicas. México: COLMEX.

Rodríguez, S., R. (2010). Juventud, familia y posmodernidad: (des)estructuración familiar en la sociedad contemporánea. Fermentum. Revista venezolana de sociología y antropología, 20(57), 39-55.

Salazar, L., M. (2007). Reseñas de “las familias en el México Metropolitano: visiones femeninas y masculinas”. En García, B. & Oliveira, O. Economía, sociedad y territorio, VI (23), 833-848.

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