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La parentalidad y el vínculo de apego en un adolescente con prácticas de calle

La parentalidad y el vínculo de apego en un adolescente con prácticas de calle

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 Carmen Susana Moreno Moreno

 

La Fundación Pro niños de la Calle es una Institución de Asistencia Privada fundada en 1993 que crea condiciones para la restitución de los derechos de niños, adolescentes y jóvenes que viven, vivieron o están en riesgo de vivir en las calles de la Ciudad de México, cuyas edades fluctúan entre los 8 y los 21 años, independientemente de su procedencia, condición física, carencias emocionales, estado de salud y adicción a sustancias psicoactivas. Para cumplir este objetivo, la institución brinda una atención personalizada que permite a los usuarios identificar su situación en calle como transitoria y desarrollar habilidades sociales, cognitivas y emocionales que les permiten utilizar sus capacidades y fortalezas para transformar sus condiciones de vida. 

El caso que se presenta a continuación retrata las condiciones socioafectivas de un adolescente, usuario de la institución, que presentó prácticas de calle y otras conductas de riesgo antes de su ingreso, analizando su historia de vida desde la teoría del apego (Bowlby, Marrone) y el modelo de los buenos tratos (Barudy, Dantagnan).

Cristopher

Cuando Cristopher nació, su madre, Karina, lo regaló a unas personas desconocidas que lo adoptaron legalmente como su hijo, la señora Adriana y el señor Jacinto, quienes ya tenían un hijo adolescente. Cristopher refiere que el argumento que le han dado para justificar la decisión de su madre es que era adicta y vivía en calle, por lo que no podía hacerse cargo de él, lo cual le parece que no es un argumento válido, manifestando enojo hacia ella.

Cuando la abuela, Marta, se enteró que su hija había regalado a su nieto se alarmó y fue a buscarlo, pero cuando lo encontró, los padres adoptivos ya lo habían registrado con sus apellidos y tenían el interés de quedarse con el niño. Entre los padres adoptivos y la abuela biológica acordaron que el niño estaría con las dos familias. Así, pasaba periodos con la familia adoptiva y periodos con la abuela, quien vivía sola en su casa. Cristopher refiere que por entonces se sentía feliz. 

En este hecho podemos entender el concepto de aloparentalidad (Badury y Dantagnan, 2005) que se refiere a capacidad de los seres humanos de que las crías no sólo son cuidadas por la mamá, sino por la comunidad.

En ese entonces Cristopher no sabía nada de la madre biológica, ya que desaparecía por largos lapsos; cuando aparecía le decían que ella era su hermana. A los 8 años de edad Cristopher se enteró que era adoptado por una plática que escuchó de su tío, esto le generó enojo y rechazo hacia Karina. En ese momento Cristopher no dijo ni preguntó nada al respecto, refiere que tenía miedo de hacerlo al no saber qué iba a pasar, además de no entenderlo muy bien, sólo recuerda que a partir de ese entonces se sentía raro e incómodo en las dos familias y no se explicaba por qué habían actuado así su madre biológica, su madre adoptiva y su abuela.

Esta situación pudiera representar un evento traumático (Badury y Dantagnan, 2005) en la historia de Cristopher, ya que causó en él desconcierto y estrés, que sobrepasó sus capacidades de entendimiento, le generó angustia y miedo además de alterar su sentido de pertenencia, aunado al hecho de tener que procesarlo sólo, en secreto; no tuvo alguien que le explicara o le ayudara a superarlo.

A partir de los 9 años de edad, Cristopher comenzó a manifestar problemas conductuales y escolares, repitió tercer año de primaria y después quinto. Comenzaba a tener problemas relacionales tanto con la abuela como con la familia adoptiva, lo que generaba que estuviera con una y otra por tiempos más cortos e inestables, hasta que se quedó definitivamente con la abuela con el propósito de concluir la primaria. La relación con la abuela para ese entonces ya estaba desgastada, la abuela estaba enojada con Cristopher por haberle tomado dinero varias veces, conducta que también hacía con su madre adoptiva.

Hasta 2010 Cristopher vivió entre las dos familias, quienes cubrían sus necesidades básicas y afectivas, sin embargo, en ese año la tía (hermana de la madre biológica) se fue a vivir a casa de la abuela con su esposo e hijos. La abuela le planteó como condición que no pagara renta pero que se hiciera cargo de la manutención y el cuidado de Cristopher. La tía acepta, sin embargo, al poco tiempo lo saca de la escuela para que éste se ponga a trabajar y aporte dinero a la casa, lo violenta psicológicamente al decirle repetidas veces que su mamá era una prostituta y drogadicta, hacía comparaciones con sus hijos, diciendo que ellos eran mejor que él. La abuela ya no estaba al pendiente de sus necesidades, ya que trabajaba todo en día.

En este punto podemos observar que el trato que comienza a tener Cristopher por parte de la familia corresponde a una parentalidad maltratante (Badury y Dantagnan, 2005), ya que los cuidados comienzan a ser deficientes e inadecuados, además de que comienza a sufrir violencia. De acuerdo a la tipología de la parentalidad disfuncional, incompetente y maltratante, hasta los 12 años la familia de Cristopher le ofreció los recursos de una parentalidad mínima (Badury y Dantagnan, 2005) ya que a pesar de las deficiencias que pudieron haber existido por el hecho de no tener un hogar estable sí se le brindaban recursos de apego, emocionales, cognitivos y socializadores, asistía a la escuela y se cubrían sus necesidades adecuadamente. Pero cuando Cristopher no vive más con la madre adoptiva y la abuela se desentiende de él dejándolo con la tía, ésta ejerce una parentalidad disfuncional (Badury y Dantagnan, 2005) al no ofrecer una relación afectiva, los cuidados a las necesidades básicas estaban condicionados a qué él mismo los obtuviera mediante el trabajo, limitando el desarrollo escolar y la socialización del niño al sacarlo de la escuela y no dar seguridad y confianza en él y en los demás sino al contrario, creando sentimientos de desconfianza y odio.

Después de que Cristopher salió de la casa de su abuela fue a buscar a su madre adoptiva (el padre adoptivo había muerto hacía 6 años) pero le dijeron que ya había fallecido. Del hermano no sabe nada tampoco, ya que desde hacía 5 años se había ido a Estados Unidos. El hecho de no haber estado con su madre adoptiva los últimos años de su vida es algo que causa culpa en Cristopher, siente haberle fallado a la persona más importante en su vida. Cuando habla de ella refiere que ha sido la persona más buena con él. Al padre y al hermano también los recuerda como las mejores personas de su vida. Con la familia biológica no ha tenido contacto desde ese entonces, ellos no lo han buscado y él no está interesado en saber de ellos, de hecho, manifiesta enojo y miedo hacia ellos. Cabe mencionar que legalmente ellos no tienen ningún tipo de responsabilidad sobre él.

En la historia de Cristopher son constantes las pérdidas (Badury y Dantagnan, 2005). Aunque Karina nunca estuvo presente como madre, Cristopher al enterarse que fue adoptado pudo haber significado el abandono de ella como una pérdida. La abuela quien fue una cuidadora principal se fue desatendiendo de él, marcando un distanciamiento. El padre y la madre adoptivos, las figuras centrales en su vida, mueren, y el hermano desaparece. Retomando el duelo (Marrone, 2001) como la ruptura definitiva del lazo afectivo, de puede suponer que Cristopher se enfrentó a varios procesos de duelo, los que probablemente no haya podido superar hasta ahora.

Cuando salió de la casa de su abuela, Cristopher tenía 13 años, se quedó esa noche en la calle, en Ecatepec, al siguiente día llamó a un hombre de 23 años, llamado Ernesto, que había conocido días antes mientras vendía en el metro, éste le había dejado su número telefónico, Cristopher le llamó pensando que él le podría ofrecer ayuda y u   n lugar dónde quedarse. Ernesto lo llevó a un hotel donde estuvieron durante una semana, iniciando así su vida sexual, al cabo de esa semana lo llevó a su casa, estableciendo una relación de pareja; vivió ahí durante dos años aproximadamente, de los cuales los últimos 6 meses se salía continuamente varias noches que pasaba en la calle, después regresaba algunos días y volvía a salir, el motivo de estas salidas eran la violencia física que Ernesto ejercía contra él.

En este periodo fue cuando Cristopher comenzó con prácticas de prostitución y consumo experimental de drogas, el cual se elevó durante el último año; algunas noches las pasaba en la calle y cuando podía se quedaba en hoteles. En enero de 2014 no regresó más con Ernesto, deambulaba por la Zona Rosa obteniendo dinero de la prostitución, sin embargo, su estado físico y su salud se fueron deteriorando, ante esto, un amigo le recomendó que asistiera a Fundación Pro niños de la Calle I.A.P.

Cristopher, al encontrarse vulnerable por la pérdida de las figuras importantes en su vida entabla un vínculo de apego (Bowlby, 2009) con Ernesto, observando en este suceso el apego como función para la sobrevivencia y adaptativa, ya que él le provee de cuidados y la satisfacción de necesidades básicas. El hecho de que Cristopher huyera de la violencia para después regresar con actitud sumisa, puede pensarse como la angustia ante la ansiedad de separación (Bowlby, 2009) que le generaba el pensar en perder a otra figura importante en su vida.

Recurrir a la prostitución le sirvió en Cristopher (según él mismo comenta) como forma de sobrevivencia; entendía que cuando salió de casa, el vínculo sexual con Ernesto le sirvió para subsistir, creía que sólo era bueno para el sexo, aunado a la ganancia económica que obtenía.

A pesar de que Ernesto maltrató física y emocionalmente a Cristopher, éste manifestaba mucho amor hacia él, de hecho, era evidente una dependencia emocional hacia él, ya que continuamente lo buscaba, aunque fuera violentado, sus estados de ánimo dependían de Ernesto. Aunque Cristopher reconoce la violencia que ejerció sobre él, argumenta que fue quien lo ayudó cuando no tenía dónde ir, también lo acompañó a buscar a su madre adoptiva que cuando se enteró que murió fue él quien lo consoló, fue Ernesto quien le celebró su cumpleaños con un pastel por primera vez y en general el tiempo que estuvo con él lo cuidó y se preocupó por él. Cuando habla de la primera vez que Ernesto lo golpeó refiere que se le hizo normal, pensó que así le había tocado a él también, ya que de niño siempre vió cómo su abuela, su tía y mamá fueron golpeadas por sus parejas.

En este punto se puede aludir al concepto de Modelo Operativo Interno (Bowlby, 2009) o Sistema representacional, ya que Cristopher internaliza la violencia conyugal como un patrón de interacción; también las relaciones maltratantes que vivenció con su familia de origen.

Cuando Cristopher conoce personas o espacios nuevos tiende a mostrarse huraño, ofensivo y provocador, sin embargo, al siguiente momento de que concientiza su conducta intenta cambiar su actitud y mostrarse sociable, pero manteniendo una postura evasiva y retadora. Le lleva tiempo relacionarse con las personas, establece vínculos superficiales generalmente, sin embargo, cuando siente que se está encariñando con alguien muestra bloqueo afectivo, pero se mantiene cerca.

Cristopher generalmente es parco en la manifestación de sus necesidades, sus emociones y pensamientos, cuando experimenta una sensación fuerte pronto la reprime en sentimiento y expresión. Sin embargo, es muy abierto para hablar de su historia, sus problemas, dificultades y logros, pero siempre manteniéndose hermético a la emoción. Sólo cuando tiene mucha confianza en una persona, logra manifestar sus sentimientos, lo cual también es de manera limitada. Él mismo ha manifestado en ocasiones que se siente extraño cuando recibe muestras de cariño por parte de los demás ya que él logra sentir lo mismo, pensando a veces que no tiene sentimientos.

En estas manifestaciones de Cristopher se puede remitir al concepto de disociación (Marrone, 2001), ya que separa la idea del afecto, es decir, cuando Cristopher habla de su historia, y particularmente de los eventos dolorosos, refiere que no los recuerda bien y recurre a los años de la discografía de su cantante favorita para recordar fechas, contrarrestando la emoción negativa con lo que le apasiona. De igual manera es evidente una inanición emocional en su discurso.

En los espacios en donde se desenvuelve logra apegarse a las reglas y normas, las cuales cumple más por reconocimiento que por introyección, buscando distinción de entre los demás compañeros por parte de las figuras de autoridad. La relación que establece con sus pares es de cordialidad y convivencia, sin conflictos, pero sin cercanía, difícilmente entabla relaciones cercanas con ellos, más bien busca relacionarse con figuras de autoridad, con quienes busca acompañamiento y alianzas.

Muestra estructura en la realización de sus actividades, en su aspecto físico y su higiene. Muestra independencia y confianza en la realización de deberes y cumplimiento de metas, aunque constantemente necesita el acompañamiento y reconocimiento, cuando no es así se siente solo y abandonado. Cumple con sus tareas asignadas, coopera en las actividades grupales y evita conflictos, ante lo cual prefiere hacer cosas que les corresponden a otros, antes que discutir o ver una discusión.

Las características relacionales de Cristopher corresponden a un tipo de apego inseguro evitativo (Barudy, 2010) ya que se evidencia la inhibición emocional y la evitación de creación de vínculos. Hay circunstancias en su historia que podrían afirmar la correspondencia a este tipo de apego como la deficiente atención y satisfacción de sus necesidades ya que su madre y su abuela fueron cuidadoras temporales; no hubo una figura única a la que pudiera recurrir con constancia y seguridad, las experiencias de violencia familiar en que sufrió los últimos años, así como las pérdidas de figuras significativas, ya sea por rechazo como la madre biológica y la abuela o por muerte, como sus padres adoptivos.

La preferencia sexual de Cristopher es homosexual, por lo que su relación con los hombres tiende a polarizarse, en algunos casos suele ser seductor o de lo contrario, muestra enojo y hostilidad. Refiere que desde siempre ha tenido atracción por los hombres, nunca por mujeres. La relación con las mujeres es generalmente preferencial, buscando en ellas acompañamiento y amistades más fuertes.

Retomando el concepto de Identidad de género atípica (Marrone, 2001) se aborda que una de las probables causas de la homosexualidad se debe a la experiencia de la separación del infante de la figura materna, suceso que es vivido con una angustia de separación intensa que conlleva a la identificación con el género de la madre. Esta explicación sirve para hipotetizar la preferencia sexual de Cristopher.

Actualmente, Cristopher ha concluido un tratamiento semiresidencial donde trabajó su dependencia de sustancias; lleva un año sin consumo de drogas y alcohol. Durante algunos meses estuvo en un espacio terapéutico donde trabajó sobre sus prácticas de prostitución, las cuales ha erradicado, así como la dependencia emocional a Ernesto y la resignificación de su historia de vida. Lleva 10 meses en Casa de Transición a la Vida Independiente, programa residencial de Fundación Pro Niños de la Calle, donde ha logrado una estabilidad emocional y la proyección de un plan de vida. Concluyó satisfactoriamente la secundaria en sistema INEA y este mes ha iniciado la preparatoria abierta. Mantiene contacto con su abuela materna. Es notable que sus vínculos afectivos están siendo cada vez más seguros y cercanos, tarea que ha sido lenta pero significativa.

 

Referencias   

Barudy, J. y Dantagnan, M. (2010) Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Barcelona:   Gedisa.

Barudy, J. y Dantagnan, M. (2005). Los buenos tratos a la infancia. Barcelona: Gedisa.

Bowlby, J. (2009). Una base segura: aplicaciones clínicas de una teoría del apego. Paidós: España.     

Marrone, M. (2001). La Teoría del apego: un enfoque actual. Madrid: Psimática

Last modified onMiércoles, 20 Enero 2016 02:53
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